Tarima flotante: naturalidad y estética

Desde un punto de vista estético y funcional, cada vez más se apuesta por tarimas flotantes antes que por, por ejemplo, tarimas macizas o laminadas. La calidad y durabilidad que se obtiene con según qué tarimas flotantes es notablemente superior hoy en día que lo que podía ser hace unos años. Así, se ha alcanzado un nivel de resistencia, acabado y versatilidad que lo ha convertido en un estándar en la mayoría de nuevas construcciones que buscan la madera como transmisor de calidez a lo largo y ancho de toda la vivienda. Conviene en cualquier caso explicar qué es en realidad la tarima flotante y cuáles son las ventajas de la misma.

¿Qué es la tarima flotante?

La tarima maciza o tradicional se coloca generalmente siendo clavada o encolada en el soporte correspondiente, ya sea la estructura del propio forjado o los rastreles que puedan servir de base en función del sistema empleado. La tarima flotante cuenta sin embargo con un sistema machihembrado o de clic que da lugar a una colocación más sencilla y que, como consecuencia, se encuentra desligada de manera estructural de la correspondiente base sobre la que apoya; de ahí el apelativo de «flotante». Podemos estar hablando en cualquier caso de tarimas macizas flotantes, de laminados o contrachapados, etc. Sin embargo, la concepción de tarima flotante que se tiene tanto entre el público en general como entre los profesionales es la llamada tarima multicapa que cuenta con una capa superior de madera maciza que va unida a unas inferiores más ligeras, generalmente de contrachapado o materiales tipo foam que sirven de aislante térmico y acústico entre plantas y forjados.

tarima multicapa

Ventajas de la tarima flotante multicapa

A continuación detallamos algunas de las más relevantes condiciones que dan lugar a que las tarimas flotantes puedan suponer una mejoría respecto a otras opciones relativas al solado de una vivienda:

  • Estética: el hecho de que la colocación de cada una de las tablas se haga a través de un sistema de enganche da lugar a que las transiciones entre dichas tablas se haga de manera uniforme, no se generan huecos ni se descolocan por posibles dilataciones o contracciones de la madera. Ello consigue un acabado netamente uniforme generando, por tanto, sensaciones agradables y de perfección visual desde cualquier perspectiva.
  • Comodidad en la reforma: en el caso de encontrarnos con algún tipo de problema bajo el entarimado, o por el simple hecho de querer cambiar una sección del suelo por el motivo que sea, en caso de estar hablando de una tarima maciza encolada o clavada la forjado tendríamos que romper el suelo en sí para poder desmontarlo. Cuando hablamos de la tarima flotante la gestión a realizar será simplemente un desmontaje relativamente sencillo debido al sistema de colocación machihembrado; con lo cual, cualquier posible reforma o reestructuración del suelo será mucho menos traumática tanto en molestias como en coste económico.
  • Coste: las maderas más habituales que se emplean en los solados de vivienda suelen ser el haya y el roble. Son maderas resistentes y con un acabado que combina prácticamente con cualquier otro material; si a eso le unimos que sus precio suele ser asequible se explica su habitual uso. Hay otras maderas, como por ejemplo el merbau, que son también muy del agrado de según qué propietarios, generalmente en función del diseño y estilo de su vivienda, sin embargo, el precio de estas maderas suele superar con mucho el del roble o el haya. En el caso de optar por tarimas macizas estaríamos apostando por un suelo en el que todo el grosor de la tabla en sí sería esa madera, dando lugar a un encarecimiento importante de los acabados. Sin embargo, si optamos por una tarima flotante multicapa, simplemente con unos milímetros en la sección superior de cada pieza estaríamos creando el mismo ambiente y la misma percepción global que con una tarima maciza abaratando el coste.
  • Barnizado natural: en las tarimas flotantes el barnizado que se suele emplear en maderas es el llamado barniz ultramate, un acrílico al agua. Con él se consigue que tanto a la vista como al tacto la percepción de madera sea mucho más natural frente a otras opciones más clásicas y habituales en tarimas macizas como es el barniz de poliuretano, por ejemplo, que acaba amarilleando el color de la madera. El ultramate, por su parte, mantiene el color de manera casi permanente dando lugar a una longevidad estética mayor sin comprometer la resistencia del solado.
  • Mismo mantenimiento: más allá de las posibles reformas y cambios de suelo antes comentadas, y de sus ventajas en ese sentido, la tarima flotante multicapa tiene la misma capacidad de ser mantenida que cualquier madera. Se puede acuchillar, barnizar y limpiar como el resto de maderas naturales sin por ello conllevar una menor vida útil, siempre y cuando se haya sido colocado de manera profesional

Se trata por tanto de una solución homogénea y resistente que no tiene nada que envidiar a otras supuestamente «mejores» y de hecho, según los gustos y preferencias de cada uno, pueden adaptarse mejor a lo que se está buscando. Tanto es así que en muchos casos es ya el estándar constructivo debido precisamente a que a efectos de tacto y percepción la sensación de confort de la madera es la misma y, sin embargo, se evitan ciertos comportamientos de la madera maciza que, si bien aportan un toque de rusticidad y naturalidad, pueden no ser del agrado de todo el mundo. Y es que si nos gusta definir cómo será la casa de nuestros sueños, ¿por qué no iba a suceder lo mismo con el suelo?

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Sobre el autor

Jorge Socas

Jorge Socas

Responsable del Servicio Posventa y terminación de obra en Canexel. Más de 15 años dedicados a la construcción de casas de madera. Experiencia y profesionalidad al servicio de los clientes.

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