Medidas de seguridad en la vivienda

La seguridad en la vivienda es una de las preocupaciones que cualquiera, en mayor o menor medida, tiene respecto a su casa. En ese sentido hay infinidad de sistemas que se pueden instalar para proteger nuestra vivienda de ‘amigos de los ajeno’ y en Canexel hemos instalado prácticamente cualquier sistema que existe en el mercado en materia de seguridad. Una seguridad que se puede dividir en tres pilares: disuasión, elementos mecánicos y sistemas electrónicos.

Elementos disuasorios de seguridad

A la hora de pensar la seguridad de una vivienda es necesario pensar como lo haría el hipotético ladrón que quisiese entrar en la vivienda. Habrá que identificar los puntos débiles y procurar reforzarlos y, sobre todo, hacerlos parecer menos como puntos débiles. Las rejas o las cámaras de seguridad son los sistemas más visibles y que, por tanto,  más efecto disuasorio pueden tener. Aunque también es cierto que estos elementos pueden afectar a la estética de la vivienda de manera que altere el aspecto que se desea en la misma.

Una opción también viable y que en muchos casos se elige en función de la ubicación de la vivienda es construir una valla alta y opaca que haga imposible que desde el exterior de la parcela se alcance a ver la vivienda. El inconveniente puede ser que, a no ser que se emplee por ejemplo un cristal espejado, la valla sirva también de una separación con el exterior de la parcela que no tiene por qué desearse. Estos ejemplos son sólo algunas posibles medidas entre las que se podría también incluir tener un simple cartel que anuncie que tenemos alarma o el disponer de un perro.

Elementos mecánicos de seguridad

Las rejas que comentábamos no son sólo un elemento disuasorio, sino también mecánico ya que ejercen de protección real de uno de los puntos débiles como son las ventanas. Según el Ministerio de Interior, la separación ideal de los barrotes deberá ser de 12 centímetros para considerarse óptima. En cualquier caso, en lo que se refiere a las ventanas son muchas las opciones de seguridad. Hay quien prefiere carpintería de seguridad, más firme y con un anclaje reforzado a la estructura, o cristales más resistentes con doble capa o película protectora. También, y esta es quizá la solución más común, se opta en ocasiones por las persianas de seguridad (o autoblocantes). Lo que aporta es en gran medida su capacidad para resistir cualquier intento de forzado al no disponer de huecos entre lamas ni en la parte inferior al cerrarse.

Otra de las más comunes soluciones es sustituir lo que podría llamarse una puerta estándar por una blindada o, en algunos casos, acorazada. También las cerraduras son importantes, que tengan varios puntos de anclaje y cilindro de seguridad. Pero si relevantes son las cerraduras, también lo son las bisagras. Como sucede con las ventanas, al tratarse de un punto débil, en las puertas se puede reforzar cada pequeño matiz hasta casi el infinito.

Sistemas electrónicos de seguridad

Cuando hablamos de sistemas electrónicos no nos referimos sólo a la instalación de alarmas, que también, sino a aquellas ventajas que la tecnología ofrece hoy en día a la hora de conseguir una mayor sensación de seguridad en casa. Los sistemas de domótica, por ejemplo, han alcanzado una calidad y unas capacidades que consiguen que prácticamente cualquier sistema de la casa susceptible de ser automatizado pueda controlarse de manera centralizada y desde dispositivos remotos como smartphones o tablets. Se pueden incluso crear escenas de luz cuando no se está en casa como método disuasorio.

Los circuitos cerrados de televisión o los detectores de movimiento conectados a centralita son también útiles tanto como elemento de control de nuestra vivienda como para ahuyentar a posibles ladrones. Las alarmas, cómo no, acaban siendo los sistemas que más habitualmente se emplean. En viviendas grandes, además, se puede emplear la zonificación para detectar cualquier intruso aun cuando se está en la vivienda.

Seguridad al alcance

Lo cierto es que la seguridad es más una sensación que una realidad. Al final no tener ningún sistema no tiene por qué implicar que vayamos a sufrir un robo ni tenerlos todos evitar que suceda. Lo recomendable es tener ciertas medidas, por supuesto, pero las suficientes para aportar seguridad a los habitantes de la casa. Y es que el confort también es en parte eso: sentirse cómodo en el hogar. Al final, en realidad, lo más seguro será siempre un búnker, pero nadie quiere vivir en un búnker.

Evidentemente un factor a tener en cuenta será también el económico. En ese sentido hay soluciones como las alarmas que son relativamente económicas frente a, por ejemplo, la creación de circuitos cerrados de cámaras. Lo mismo sucede con la comparativa entre persianas autoblocantes y rejas. En este sentido se juega también con la influencia que tienen en el aspecto de la vivienda; mientras las persianas de seguridad apenas se notan, los barrotes tienen una clara incidencia creando además una sensación de separación desde el interior de la vivienda con el exterior. Evidentemente el coste de estos últimos es mucho menor. Se trata, como en todo, de encontrar lo que a cada cual le genere una mayor confianza y seguridad siempre dentro de un gasto económico razonable y acorde al tamaño de la vivienda.

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Sobre el autor

Nicomedes Siles

Nicomedes Siles

Arquitecto técnico con más de 20 años de experiencia en el sector de la construcción. Durante su última etapa laboral está volcado 100% en la construcción con entramado ligero de madera.

2 Comentarios

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