¿De qué depende el precio de casas prefabricadas?

Desde la experiencia de la construcción de casas de madera  son muchas las dudas que surgen y mucha la indefinición en lo que se refiere a un mercado como el español, en el que existen ciertas ideas preconcebidas y mucho ruido y poca concreción. Ni todas las casas de madera son prefabricadas ni todas las casas prefabricadas son de madera. Así, hay quien se hace una idea de precio en función de unos parámetros que se refieren a casas móviles o modulares y, en base a esos criterios evalúa construcciones de bienes inmuebles que poco o nada tienen que ver con los primeros. A continuación ofrecemos una guía con una serie de diferencias clave que ayudarán a saber si lo que de verdad estamos buscando es una vivienda construida o una casa prefabricada y, en ambos caso, saber a qué atenernos a la hora de evaluar los distintos presupuestos.

Qué es y qué no es una casa prefabricada

A la hora de comparar precio en lo que se refiere a una casa, sea prefabricada o no, es necesario disponer de los conocimientos necesarios para evaluar cuál es el producto que estamos buscando y cuál se adapta mejor a nuestras necesidades. Cada persona es un mundo y cada uno puede tener una situación vital distinta en la que sus prioridades no tienen por qué coincidir con las de otros. En ese sentido, se hace necesario dilucidar lo que implica una casa prefabricada frente a una no prefabricada y asumir que dentro de una y otra categoría hay también muchas variantes. Al contrario de lo que se piensa en muchas ocasiones, no todos los sistemas alternativos de construcción que no sean el llamado «tradicional» se refieren a casa prefabricadas.

1. Bienes muebles o bienes inmuebles

Esta es la que sería la principal distinción entre lo que es una casa prefabricada y una construida. Las primeras se consideran bienes muebles, lo cual significa que hipotéticamente pueden ser trasladadas de una parcela a otro. Ello, como veremos a continuación, conlleva una serie de consecuencias en lo referente a la financiación y la aseguración. Este tipo de casas no requieren de cimentación y, generalmente, se resuelven con una solera de hormigón. Los bienes inmuebles, por su parte, sí que requieren de una cimentación y, además, deben cumplir con el Código Técnico de la Edificación (CTE) para que el arquitecto pueda realizar el proyecto, que sí es obligatorio en el este caso.

2. Financiación

A colación de la definición como bien mueble o inmueble ya se establecen las limitaciones en cuanto a la posibilidad de acceder a una hipoteca sobre la propia casa. Así, apostar por la construcción  de una vivienda da la posibilidad de optar a una financiación, para lo cual es necesario contar con el proyecto de arquitecto sobre el cual se aplicará un crédito hipotecario de autopromoción, la cual no difiere en condiciones de financiación, a grandes rasgos, de lo que sería una hipoteca para la compra de un bien ya construido.

En el caso de las casas prefabricadas, al ser consideradas bienes muebles, la financiación a la que se puede acceder suele ser a través de créditos personales cuyas condiciones distan mucho de equipararse a lo que puede ser una hipoteca. Está esa opción. o bien hipotecar una segunda propiedad o, directamente, desembolsar el importe íntegro del coste de la casa.

3. Asegurable o no

Al igual que sucede con las condiciones de financiación, en el caso de los seguros de vivienda existe una distinción muy clara entre bienes muebles y bienes inmuebles. Mientras que en los primeros es complicado encontrar pólizas que apliquen, en los segundos, mientras cumplan con el CTE, se aplicarán las mismas condiciones independientemente del sistema constructivo empleado (sea madera, hormigón, ladrillo, acero o cualquier otro).

4. Fabricación o construcción

Quizá el matiz diferencial y que de hecho da nombre a cada tipo de casa es si se fabrican de manera previa o si se construyen in-situ. En general, en el primer caso se suele construir la casa entera o por partes en una nave, mientras que en el segundo caso se lleva a cabo la construcción en la propia parcela con los materiales correspondientes

5. Personalización total o adaptación

En el mercado prefabricado existen varios sistemas de construcción con mayor o menor rango de personalización, pero generalmente es necesario adaptarse a ciertos modelos o, en algunos casos, a módulos o paneles con unas medidas concretas. En el caso de la construcción in situ generalmente hay un mayor abanico de posibilidades si se cuenta con un arquitecto, que tampoco es el caso de todas las constructoras. De hecho, en ocasiones también en la construcción de bienes inmuebles es necesario adaptarse a ciertas medidas o modelos, pudiendo emplearse sistemas similares a algunos de los prefabricados como pueden ser los paneles.

6. Parcela

En la mayoría de las ocasiones es el propio terreno el que marca que tipo de construcción se adaptará al mismo. Y es que las casas prefabricadas son generalmente aptas para instalar en terrenos no urbanizables. Terrenos que, como su propio nombre indica, no son susceptibles de albergar una construcción frente a los terrenos llamados urbanizables. Por otro lado, en el caso de las fincas rústicas  y los terrenos urbanos es necesario evaluar cada caso de manera pormenorizada así como la legislación local para ver si es posible o no construir una vivienda, ya que aquí la distinción no es equiparable, al contrario de lo que habitualmente se piensa, a la dicotomía urbanizable-no urbanizable.

Qué tener en cuenta a la hora de evaluar presupuestos

Sea en construcción o en prefabricado son muchas las empresas y muy distintos los precios y las calidades que se pueden ofrecer. En ese sentido resulta vital saber evaluar tanto la empresa como lo que ésta ofrece e incluye en el precio. Y tan importante es conocer la empresa como conocernos a nosotros mismo y saber cuál es el producto que necesitamos. En ese sentido es necesario que nos hagamos, al menos, las siguientes preguntas.

1. ¿Busco sólo por precio?

Es quizá la principal pregunta. Hay que asumir que, como dice el refrán, nadie da duros a pesetas y, en el caso de tener un presupuesto limitado habrá que renunciar a ciertas cosas o adaptar nuestro presupuesto a la realidad si ésta no se adapta a nuestro presupuesto. En ese sentido tenemos que ver si para llegar al tamaño de casa que buscamos lo más rentable es hacer una casa prefabricada o construir una vivienda como tal. En cualquier caso, siempre será necesario encontrar el equilibrio entre precio y calidad, teniendo en cuenta que una casa prefabricada no tiene por qué ser necesariamente más barata.

2. ¿Qué está incluido en el precio?

Muchas de las empresas que buscan captar por precio se encargan de hacer muy visible una cifra llamativa, el famoso «construye tu casa desde X euros«. Ello hace que el cliente tenga mente un precio que no es real. En el caso de las prefabricadas, por ejemplo, en ocasiones simplemente figura el precio del «kit» sin su correspondiente montaje ni solera de hormigón, incluso en ocasiones no se incluye el descargar los materiales en la propia parcela.

En el caso de los bienes inmuebles también se debe observar qué se incluye y qué no. En este caso, por ejemplo, hay que tener en cuenta los desembolsos concernientes al proyecto de arquitecto o a la dirección de obra. Por supuesto, no olvidemos los trabajos previos como movimientos de tierras, excavación o cimentación, que en ocasiones no se contemplan en el precio. En ese sentido siempre es necesario establecer qué nos ofrece una empresa y qué no.

3. ¿Qué calidades me ofrecen?

A la hora de comparar una empresa con otra no basta con comparar el precio por metro cuadrado entre una y otra. Y es que hay que tener en cuenta que los acabados y materiales constructivos, si son de calidad, evidentemente elevan el precio. En ese sentido, no es lo mismo una tarima de contrachapado que una maciza, ni una ventana con guardian sun que una con cristal simple, como tampoco es lo mismo un aislamiento de 16 cm que uno de 4 cm o una placa de yeso de 15 mm que una de 10. Lo cierto es que el ahorro en calidad, sobre todo en lo que se refiere a materiales constructivos, se acaba pagando caro.

4. ¿Es precio cerrado?

Hablar de precio cerrado cuando estamos en un primer contacto directamente no es posible. Sólo tras evaluar cada proyecto, cada parcela, cada condicionante técnico es posible ofrecer ese presupuesto final e inamovible. No estamos hablando de unas zapatillas o una camiseta, hay ciertas cosas, como una casa, que no pueden comprarse en una tarde por internet.

En definitiva, cada persona es un mundo y cada empresa es distinta. Es necesario que evaluemos cuáles son nuestras necesidades, cuáles nuestros requisitos impepinables y cuáles nuestras posibilidades económicas. En función de eso deberemos escoger la empresa, ya sea de casas prefabricadas o de viviendas construidas, que se ajuste a la calidad que buscamos y al presupuesto con el que contamos.

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Sobre el autor

Javier Navalón

Javier Navalón

Responsable de Marketing en Canexel Construcciones.

2 Comentarios

  1. Muy buen artículo explicando los diversos puntos que influyen en la construcción de las casas prefabricadas.

    Poco a poco esta filosofía de construcción va ganando terreno a la tradicional (sobretodo en el extranjero pero en España también).

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