Casas de playa de madera, la opción más inteligente

Frente a lo que mucha gente piensa, la construcción en madera se adapta perfectamente a zonas de playa y, en definitiva, a los climas húmedos. No en vano, se trata de un sistema constructivo que se lleva usando más de tres siglos de manera mayoritaria en Norteamérica y en los países nórdicos y, como bien es sabido, no son los países nórdicos precisamente ejemplos de aridez. También en el caso de Estados Unidos y Canadá, la madera ha sido utilizada para levantar viviendas tanto en costa como en montaña, tanto en climas fríos como cálidos, húmedos o áridos.

Famosas son, por ejemplo, las casas que se pueden encontrar en Santa Mónica, en Los Ángeles. Se trata de viviendas construidas sobre estructura de madera en primera línea de playa y si se caracterizan por algo es por tratarse de lujosas casas habitadas por celebrities y personalidades de alto standing. Hablamos de las típicas casas mil veces vistas en películas y en series como por ejemplo ‘Dos hombres y medio’. Se trata del más claro ejemplo de cómo este tipo de construcción se adapta a este clima.

Puede surgir la duda de cómo afecta la humedad a la madera estructural. Como en cualquier tipo de construcción y, en resumidas cuentas, en cualquier producto, todo depende de la calidad y profesionalidad de la construcción. Si la madera está correctamente tratada y el aislamiento y montaje de la estructura se ha realizado acorde a unos estándares altos de calidad, se trata de un material que se adapta perfectamente a un entorno húmedo.

En cualquier caso, si eventualmente aparecen humedades o problemas derivados del clima, hacer cualquier reforma o arreglo en una casa con estructura de madera resulta mucho menos engorroso, tanto a nivel económico como de tiempo y espacio, que en cualquier otro tipo de construcción. Sólo hace falta ver lo que sucede cuando en una casa levantada con métodos «tradicionales» aparece una mancha en la pared, es casi un anuncio de meses de obras y sufrimiento para los habitantes de la casa. Algo que con la madera no sucede, ya que implica menor tiempo, suciedad y molestia a la hora de realizar una reforma o arreglo.

Por último, y como prueba empírica de que la humedad no afecta a la madera de manera negativa, basta echar un vistazo a suelos de tarima. Estos suelos «viven» mejor en climas que mantienen una humedad constante durante todo el año que en aquellos que tienen variaciones entre estaciones. Y es que, al tratarse de madera que no ha sido específicamente tratada para ello, sufren cambios en el volumen, creciendo y decreciendo según la humedad del ambiente. En este caso, por ejemplo, es mejor un clima que presente una humedad constante que uno que fluctúe entre extremos.

En conclusión, debe quedar claro que la adaptabilidad de un tipo de construcción a uno u otro clima o ambiente no depende del material empleado. Como todo en la vida, la consistencia de una vivienda viene dada por la calidad de la construcción y por la profesionalidad de quien la construye.

Fuente fotos: houzz.com

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Sobre el autor

Salvador Cantero

Salvador Cantero

Responsable de administración en Canexel Construcciones y agente comercial. Más de 12 años dedicados a la empresa y auténtico especialista en casas de madera.

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