Cimentación de una casa de madera

cimentación de casa canadiense

Una de las principales características que hacen que una casa se considere un bien inmueble es que cuente con cimentación. Se trata del fundamento, la parte más esencial y probablemente menos vistosa de la construcción de un edificio. Una buena cimentación garantiza una estructura sólida y un edificio resistente. Su labor es trasladar las cargas del edificio al terreno y por ello ha de calcularse estrictamente y es, sin lugar a dudas, una fase muy complicada de planear y ejecutar.

Trabajos previos

Antes de proceder a la ejecución de la cimentación de la vivienda es necesario acondicionar el terreno. Un terreno de cuya composición se conoce mediante el estudio geotécnico que previamente se ha realizado y cuyas consideraciones y especificaciones se tendrán en cuenta a la hora de decidir el tipo de cimentación a adoptar, así como el tipo de hormigón y de acero a emplear. Estos cálculos se realizan en la fase de proyecto de la vivienda a construir, y forman parte de los cálculos de la estructura portante de la vivienda.En primer lugar, en cualquier caso, se realizará un desbroce de la parcela que no es sino retirar la capa superficial o capa vegetal del terreno.

Una vez hecho el desbroce se hará un primer replanteo, que consistirá en señalar el espacio que ocupará la vivienda delimitando los muros perimetrales sobre el terreno. Es decir, se dibujará la silueta de la futura casa. A partir de ahí se procederá a la explanación y nivelación del terreno para establecer una plataforma de trabajo y ejecutar la excavación de la propia cimentación. Una vez preparada la zona de trabajo se procede al replanteo de zanjas en caso de haberse determinado cimentación mediante zapatas corridas. Básicamente consiste en marcar sobre el terreno las zapatas correspondientes, no sólo a los muros perimetrales, sino a todos los muros de carga sobre los que apoyará el edificio que no necesariamente tendrán que coincidir con la distribución de las distintas habitaciones de la vivienda.

Realización de la cimentación

Se procederá entonces a la excavación de las zanjas con una profundidad y anchura según cálculos, normalmente de 60cm de ancho por otros 60 cm de profundidad. Esas zanjas se arman con armadura de acero corrugado, o mallazo, y a continuación se procede al hormigonado (bombeado o no),  y a su vibrado y curado. Una vez el hormigón se encuentra en las zanjas y ha endurecido, lo que habrá de hacerse es replantear los muros de apoyo, que normalmente son de un pie de ladrillo, que se ejecutarán sobre las zapatas para elevar la vivienda. De este modo el forjado de planta baja (también llamado forjado sanitario) no apoyará directamente sobre el suelo. Este muro de ladrillo tendrá una altura de entre 50 y 70cm y, en función del tipo de terreno, puede que requiera de una impermeabilización especial, drenaje perimetral o simplemente un revestimiento de enfoscado o de monocapa.

Dicho forjado de planta baja no se apoyará, en ningún caso, sobre el ladrillo directamente, sino que lo hará sobre un durmiente verde, una viga de madera tratada que se coloca sobre una banda de foam de célula cerrada, de manera que queda totalmente impermeable a la ascensión de humedades por capilaridad. Se crea un espacio entre el terreno y el forjado de la planta baja que sirve cámara de aire ventilada. Esta cámara de aire evita que la temperatura exterior llegue a la vivienda y, gracias a ella, se consigue que no se transmita tampoco ninguna humedad a la estructura de madera del forjado sanitario de la construcción.

Cimentación bajo sótano

En ocasiones la composición del terreno, la inclinación de la parcela o simplemente las preferencias de los clientes pueden llevar a la realización de un sótano. En ese caso se profundizará la excavación realizando un vaciado de la zona a ocupar por el sótano y los muros perimetrales del mismo que se ejecutarán en hormigón o ladrillo en función de la altura de tierras que deban contener. Evidentemente estos muros contarán con su correspondiente impermeabilización y drenaje exterior, al menos hasta la altura de las tierras, pudiendo realizarse huecos para instalar ventanas en dicho muro.

En definitiva, la cimentación, dependiendo del resultado del informe del estudio geotécnico, será calculada y ejecutada por zapatas aisladas y vigas, zapatas combinadas, zapatas corridas, pozos, losas continuas de hormigón armado, y una amplia variedad y tipología de cimentaciones especiales y específicas para cada tipo de terreno y edificación a construir sobre el mismo. En nuestro caso, aunque lo más habitual suele ser la zapata corrida, lo cierto es que para cada proyecto se realiza un estudio a medida para ver cuál será la mejor solución.